Yucatán registró 416 personas heridas por arma de fuego entre el 1 de enero y el 8 de agosto de 2026, un promedio de una cada 12 o 13 horas, según el reporte epidemiológico de la Secretaría de Salud federal difundido por Diario de Yucatán. La cifra convive con un dato que el estado repite como tarjeta de presentación: 17 homicidios dolosos en el mismo lapso, 0.1% del total nacional, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Los dos números describen el mismo territorio y no se contradicen. Yucatán encabeza la lista de entidades con menos homicidios dolosos: entre enero y septiembre de 2026 sumó 21 víctimas, 0.2% del país, según el reporte que El Universal publicó el 13 de octubre. En la península, Quintana Roo registró 87 homicidios y Campeche 71 entre enero y agosto, frente a los 17 de Yucatán. La brecha es real, y también lo es la otra: hay más personas llegando a un hospital con una bala en el cuerpo que personas muertas por disparos.
El registro de la SSA no distingue entre agresión, accidente o cacería, ni informa el municipio donde ocurrió la lesión. Aun así, la serie permite ver forma. En 2025 el estado cerró con 738 heridos por arma de fuego, 25.3% más que los 589 de 2024, aunque ese año la tabla todavía mezclaba lesiones por objetos punzocortantes. Los 416 casos de 2026 equivalen a 56.4% de todo lo contabilizado el año pasado. Mayo fue el mes más cargado, con 85; la semana epidemiológica 18, del 3 al 9 de mayo, llegó a 24, el doble que la misma semana de 2025. De los 416 lesionados, 331 son hombres y 85 mujeres.
El desglose que separa cada caso no se publica. La Secretaría de Salud de Yucatán y la Fiscalía estatal cuentan con el motivo de cada lesión, el municipio, la edad y si hubo detenidos; publicarlo permite separar riñas, accidentes domésticos y ataques armados. El boletín epidemiológico federal se actualiza cada semana y el Sesnsp publica su corte mensual, así que la comparación puede seguirse caso por caso desde los portales oficiales.
Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes locales verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.